Geriatría y Cuidados Paliativos: así no por favor.

Y cuando creemos que no puede haber unas prácticas tan malas, llegan las peores.

Estas semanas de prácticas, estoy en asistencia domiciliaria de Geriatría y Cuidados Paliativos. No puedo valorar la materia en sí porque lamentablemente, mi tutor de prácticas está pasando de mi compañero de prácticas y de mí como si de treinta mil ceros a la izquierda se tratase.

Contexto:

¿Horario de prácticas?: 9.00-14.00 

¿A qué hora me presento el primer día? Obviamente estoy allí a las 9.00 en punto. Pues ya me estoy planteando que el próximo día estaré por allí a eso de las 11.30.

Aquel primer día, estábamos, ilusos de nosotros, los siete estudiantes de prácticas delante de la puerta de la sala de reuniones. Pero para sorpresa nuestra, estos aún no habían llegado. Estaríamos depie en ese pasillo como unos quince minutos debatiendo quiénes serían nuestros tutores, qué haríamos, qué habíamos hecho el fin de semana, hablando de las charlas MIR que tendríamos esta semana… Desesperados  todos ya.

……….

Conforme subían las escaleras e iban entrando, nos dijeron que volviésemos en 20min, que iban a reunirse.

¿No se supone que las prácticas sirven además para integrar al estudiante en el equipo médico? Pues no. Nos aconsejaron que nos fuésemos a la cafetería a desayunar (me acabo de levantar, ya he desayunado, gracias) y que volviésemos en unos veinte minutos.

Allá que nos fuimos siete personas a la cafetería, apelotonamos sillas en torno a una mesa para sólo dos desayunos. ¡¿Pero qué íbamos a hacer el resto si acabábamos de desayunar?!

Bueno, pues a los rigurosos veinte minutos volvemos al pasillo, con la misma puerta cerrada. Un pasillo frío a esas horas de la mañana, sin tránsito, sin bancos o sillas donde sentarnos.

10:00 Bueno, se les habrá alargado un poco la reunión.

10:30 Si llego a saber esto, me quedo durmiendo un poco más o no salgo de casa con tantas prisas.

10:40 Ya estamos sentados en el suelo del pasillo. Cuatro a un lado y tres enfrente. Algunos informándose de las noticias de la mañana por sus smartphones, otros leyendo las anécdotas de los Óscar.

11:00 Esto ya es pasarse de la ralla.

11:15 aproximadamente. ¡Por fin se abre la puerta de la sala de reuniones! Todos, a prisa, nos levantamos, como si no hubiese pasado nada, como si fuesen las 9:00

Algunos salen de la sala. Los siete permanecemos a la espera. Nos dicen que pasemos, pero cada uno de los miembros que hay dentro están en lo suyo: haciendo llamadas a domicilio, buscando cosas, entrando y saliendo…

Uy, ya empiezan a hacernos caso. Cada uno va encontrando a su respectivo tutor. A mi compañero y a mí nos dicen que el nuestro debe de estar por el hospital. Nos aconsejan que le esperemos y nos indican como referencia para reconocerle, una mochila roja que hay en un rincón.

Mientras, mi compañero y yo nos dedicamos a inspeccionar todas las cosas que hay por la mesa en la que supuestamente han estado reunidos hace unos minutos (supuestamente porque hay tal cantidad de papeles, medicamentos, productos varios que dificilmente podrían haber anotado algo o incluso verse las caras unos a otros).

Un enfermero se compadece de nosotros y nos invita a enseñarnos cómo se prepara una bomba de perfusión en la habitación de enfrente.

……….

No me lo puedo creer. De verdad. ¿Nos están tomando el pelo? Volvemos a preguntar por nuestro tutor, volvemos a buscar la famosa mochila roja y ya… ¡no está!

Respuesta de los colegas de nuestro tutor que están por allí: ha debido de irse. Lo llaman y la respuesta que nos dan entre carcajadas es: ¡se ha olvidado de vosotros!

¿En serio? Cómo un tutor que tiene alumnos en prácticas de lunes a jueves puede olvidarse. Pero lo mejor es que por lo visto es habitual en él que se olvide llevarse a la asistencia domiciliaria a sus alumnos.

Si a eso sumamos que está en jornada reducida del 75%…

Tras esta preciosa jornada, a algunos compañeros les dicen que tienen que estar allí desde las 8:45, a otros a las 9:00, a mí me dicen que vaya a las 9:15 y que no nos preocupemos, que la tardanza de hoy ha sido algo excepcional.

¡Mentira!

Al día siguiente, volvimos a estar puntuales. 9:00 de la mañana. Otra vez delante de la famosa puerta y cuya respuesta esta vez fue: daros una vuelta que nos vamos a desayunar. Volved en 15min.

Debe de ser que el tiempo en estas prácticas corre a otra velocidad. Esta vez nos llevamos una hora esperando. Los primeros diez minutos sentados en los jardines de la entrada del hospital al sol y los cincuenta restantes esperando sentados en el pasillo.

Esta vez, cuando abrieron la puerta de la sala nos quedamos sentados mirándoles para ver si así se daban cuenta de la poca educación que estaban teniendo con nosotros.

Para rematar mi día, mi famoso tutor que el primer día se olvidó de mí, este segundo día no había acudido por la reducción de jornada.

Total, que la próxima semana me estoy planteando si asistir o no.

A la hora de plantear la organización de unas prácticas, si no se pueden hacer, que no se hagan, pero que no nos tengan así y con esa actitud.

Así no, por favor.

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Descubriendo Traumatología

Siempre que me hablaban de trauma me la comparaban como la carpintería del cuerpo humano. Me resultaba una manera fría de hablar de ella pero puesto que no la conocía, no podía juzgarla.

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Pero lo cierto es que sin definirla de forma despectiva, sino más bien desde el cariño 

tras haberla descubierto, la denominaría con ese mismo símil.

No sé si será porque siempre me ha gustado más la Anatomía que la Fisiología o las Quirúrgicas a las Médicas, pero Trauma me ha gustado e incluso no llegaría a descartarla en un futuro.

 

También influye mucho en nuestras decisiones los profesores que nos hayan impartido la teoría, lo cercanos o pasotas que hayan sido los tutores clínicos en las prácticas y que nos guste más o menos la materia. Pero durante mis cuatro semanas de prácticas, sólo puedo decir cosas buenas de esta especialidad y de los profesionales con los que he estado.

Me han enseñado muchas cosas, pero lo que considero más importante de todas ellas ha sido el trato y la integración con el resto del equipo sanitario. También me llevo conmigo el porqué de las cosas y no el porque sí: por qué se pone clorhexidina y no povidona yodada como antiséptico en las intervenciones de las manos o; por qué en la fractura de peroné distal por traumatismo, hay que realizar una radiografía del hueso en su totalidad y no limitada sólo a la fractura, por ejemplo. Si nos enseñan el porqué de las cosas (en esta asignatura y en todos los ámbitos de la vida), se argumentan los hechos y no se saben de memorieta: odio el “porque sí” y el “porque no”.

 

(Nota mental: los trajes de plomo, agotan. Todo será cuestión de acostumbrarse. Supongo).

Poco a poco se acerca el fin.

Gran parte de mí se siente nostálgica y tiene la sensación de que algo acaba. Cada decisión tiene sus repercusiones y no debemos de pensar qué habría pasado si hubiésemos elegido un camino en vez del otro.

Hace unos meses terminaba la promoción a la que pertenecí durante unos meses: mis Graduados en Enfermería HUVM 2009-2013. Dejé aparcados mis exámenes de junio y me escapé un ratillo para verlos. Super felices y guapos.

Pero un sentimiento mucho más fuerte aún, acaba de inundarme. Yo empecé Medicina en una Facultad distinta de la que estoy. Y hoy, hace unas horas, ell@s acaban de terminar las que han sido sus clases teóricas de toda la carrera. Ya sólo les queda un año y medio de rotaciones para que llegue ese momento que veíamos tan lejos y que ya no lo es tanto: Graduados en Medicina UZ 2009-2015.

Me hubiese gustado que este momento hubiese sido compartido: de ellas y mío. Pero bueno, hay alguien que me suele repetir que “teta y sopa, no cabe todo en la boca”. Estemos donde estemos seremos los primeros supervivientes porque la forma en la que han experimentado y que experimentarán el tiempo que nos queda como si fuésemos cobayas… no tiene nombre.

Aún quedamos muchos con algunas asignaturas por ahí atrás. Esa que tiene la manía de perseguirnos y que no nos quiere dejar marchar. Pero bueno, hablando nos entenderemos (y estudiando también, qué remedio).

No por estar terminando la carrera no tenemos problemas, ¡qué va! Yo diría que los mismos de siempre: ese profesor que no va a clase y no avisa, esas lecturas tan seguidas de power points, esas prácticas inútiles en las que eres un perchero de consulta, esas notas (aunque sean de examen tipo test) que no salen, esos días que vas a clase y no sabes por y para qué… Como bien dicen: seguimos igual de perdidos que un pulpo en un garaje pero nos tomamos las cosas con más filosofía.

Muchas felicidades y muchos besos a tod@s los que habéis formado parte de mis vivencias estos años y, muy en especial a vosotras, por estar ahí aún en la distancia.

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Primeras prácticas de quinto.

Las prácticas son una grandísima herramienta para aprender (si las aprovechas o si tus tutores clínicos se involucran en su docencia) aunque también pueden ser la mejor manera de perder el tiempo: o no (si tienes la sensación de que estás perdiendo el tiempo, será porque hay algo que no funciona bien. Por lo tanto, podremos aprender los errores e intentar solventarlos, bien como estudiantes o bien en un futuro como docentes).

Mis primeras prácticas de este curso fueron las de Bioquímica Clínica. Me quedé perpleja aquella mañana en la que el profesor estaba presentando la asignatura y nos dijo que las prácticas de dicha asignatura serían unas horas de “excurisón por los laboratorios del hospital”. Tal que así: ex-cur-sión.

El objetivo era conocer un laboratorio. No sé, llevo ya cinco años de carrera y he pasado por laboratorios en las asignaturas de Bioquímica y Biología Molecular, Bioquímica Humana, Biología, Microbiología, Fisiología… Pues nada. Esto es lo que pasa por no integrar bien los planes de estudio.

Sigamos con las matizaciones de “excursión”. Tenía que ser una “excursión” porque ¡cómo nos iban a hacer más partícipes de las actividades de los laboratorios si eso es lo que hacen los R1! Así que nada, como si de una visita en el colegio o en bachiller se tratase, pasamos media mañana en el edificio de laboratorio viendo las fases pre-analítica, analítica y post-analítica por las seis plantas del edificio de laboratorios.

ImagenImagen de: http://commons.wikimedia.org

Mis otras prácticas fueron las de Psiquiatría Infantil. La Psiquiatría no termina de convencerme, pero después de las prácticas, me di cuenta que la Psiquiatría Infantil menos aún. Dicha práctica consistía en ir una mañana al departamento de Psiquiatría puesto que allí mismo es donde se encuentran las consultas. En este caso, los alumnos sí fuimos un poco más partícipes.

ImagenImagen de: http://www.alasombradelatorre.com

Nuestra labor residía en hacerle una entrevista clínica a las madres (los padres no aparecieron ese día) preguntándole acerca del desarrollo de sus hijos y después, mientras las demás compañeras seguían con la entrevista, mi compañera y yo jugábamos (o intentábamos jugar con el niño observando sus deficiencias y las características de la enfermedad). Sólo vimos esa mañana a dos niños y ambos tenían autismo. Antes de irnos, teníamos que elaborar un pequeño cuadernillo resumiendo la entrevista clínica y los aspectos más característicos que habíamos observado en el niño.

Con las prácticas de Pediatría del curso pasado me di cuenta de que no estaba mal tratar con niños, pero tras la mañana en este departamento, me di cuenta de que tengo un límite.

Psiquiatría descartada como futura especialidad.

ImagenImagen de: http://autismodiario.org

Las últimas prácticas que he tenido, me han encantado en su mayor parte. Han sido las prácticas de la asignatura de Patología Médica del Sistema Endocrino, Reumatología, Nefrología y Sistema Nervioso. Dentro de los diversos servicios a los que podíamos ir, nos brindaban la oportunidad de hacer una lista de preferencias y justamente me tocó mi primera opción: UCI. Han sido cuatro semanas muy enriquecedoras (cuatro semanas que se reducen a ocho días: lunes y martes de 9:30-14:00 más o menos).

El primer día nos repartieron a todas las alumnas por las diferentes unidades. A mí me tocó la Unidad A del Hospital General. Mi tutor clínico me dejó a cargo de las residentes (en parte, mal por su parte porque él cobra por ese trabajo mientras que a las residentes no les pagan ningún plus salarial por tener a su cargo a estudiantes de medicina a los que enseñarles). Pero bueno, por otra parte ha estado genial porque han sido ellas las que se han volcado en mi aprendizaje. He explorado a pacientes con ellas, hemos comentado casos, tratamientos, cuando ha habido pacientes a los que se les ha dado el alta en UCI, hemos seguido su evolución por la intranet… me han hecho partícipes de su experiencia y de su trabajo. He estado tan a gusto que saqué tiempo de debajo de las piedras para irme con ellas a una guardia por la tarde.

También he de decir que no he tenido peor práctica que la de la Unidad B de UCI de Traumatología en la que el primer día nuestro tutor asignado estaba saliente de guardia y nadie más se ocupó de nosotros como que al día siguiente, dicho médico pasó totalmente de mi compañera y de mí.

Su docencia se resume en que “esperar también es formación”: esperar a que algún día termine de colocar el cartucho de tinta, esperar mientras hace un doopler y teniendo al alumnado dentro del box como si fuese un perchero, esperar a que se dignen a echarte una mínima de cuenta.

Eso sí: no toques las historias para informarte de la patología de los pacientes, no te firmarán la ficha el día que él mismo faltó habiendo compañeros que afirman que estuviste allí preguntando por él porque él mismo no puede corroborar que eso sea verdad.

Eso sí, está perfectamente bien discutir con otro colega el tratamiento de la paciente en la cara de la paciente y decir que no vas a administrar tal fármaco o tal otro porque “ya no tiene solución”. Muy fuerte señores. Viva la educación, el respeto y la humanidad.

Total, que cada vez que volvía a mi taquilla para cambiarme e ir a casa, pasaba por la Unidad A de la UCI del General y me encontraba con las residentes con las que tan buena experiencia había tenido. Y ellas me decían que no me lo pensase, que si tenía que seguir haciendo prácticas y me iban a tratar así, que me fuese con ellas. Y sin pensármelo, eso hice. La última semana, me fui con ellas otra vez.

No entiendo el comportamiento de algunos médicos respecto a la docencia. Espero que cuando yo lo sea, siga acordándome de esta etapa y me vuelque en los estudiantes.

 

Y por último, mañana comienzo las que serán las últimas prácticas de este cuatrimestre: las de la asignatura de Patología Quirúrgica de Sistemas Endocrino y Mama. Traumatología y Ortopedia. Maxilofacial. Urología. En concreto, me han tocado otras cuatro semanas en Traumatología. Me han comentado que el tutor clínico que tengo asignado se dedica única y exclusivamente a fracturas. Así que ya veremos cómo se me dan las prácticas. También me han dicho que se vuelca mucho con los pacientes y que es gaditano jajajaja.

A ver qué nos depara este último mes.

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Imagen de: http://es.m.wikipedia.org